miércoles, 4 de diciembre de 2013

'Salir del armario' y el largo camino hacia la libertad sexual


Sinceramente, no me parecía una ‘noticia’, pero lo hice a petición de uno de mis compañeros - con muy buen criterio-, quien estaba viendo cómo dicho anuncio volaba por las redes sociales.

Así que lo hice. Miré el vídeo –Daley lo contaba a través de una grabación que colgó en Youtube-, leí teletipos y revisé la prensa británica. Pero, a pesar de todo, sigo sin entender por qué sigue siendo novedad que alguien cuente sus preferencias a la hora de acostarse con alguien.

Me sigue sorprendiendo que algo así sea tan importante como para que un chaval de 19 años, ¡que hasta ha ganado una medallas olímpica!, tenga que hacer un comunicado público sobre su relación con un hombre.

Ningún hetero va por ahí diciendo: “Hola, soy Mengano y soy hetero”. ¿A quién le importa con quién se acuesta Mengano sino a él y su pareja?

Pero esta falsa normalización que estamos viviendo no sólo se refleja en los anuncios de personajes conocidos.

Últimamente he conocido casos de amigos o conocidos que descubren que también disfrutan del sexo con personas de su mismo sexo -valga la redundancia-, e inmediatamente les viene a la mente la pregunta: “¿Cómo se lo voy a decir a mi familia?”. Y me pregunto yo… ¿les contarán a sus familias todo lo que hacen en sus momentos íntimos? No entiendo que esto sea algo distinto. Otra cosa es que una relación funcione. Ahí tendrán que explicar a su allegados que ellos son felices con esas personas, y no les importa lo que tengan entre las piernas.

En un mundo en el que cada vez existe más mezquindad, que hay más rupturas, divorcios y engaños, ¿por qué tenemos que poner en tela de juicio que un chico, que habitualmente salía con chicas, esté manteniendo una relación con un hombre?

Honestamente, creo que el mero hecho de tener que anunciar este tipo de cosas muestra que aún nos queda mucho camino para alcanzar la libertad.

jueves, 23 de mayo de 2013

Prohibir, prohibir y prohibir. ¿Será el divorcio lo siguiente?

Alguien me preguntó hace algunos días si no pensaba seguir escribiendo en el blog. ¡El blog! Se me había olvidado totalmente… Parece que el trabajo ya me permite desquitarme de las ganas de escribir. Aunque, lo cierto es que no he necesitado ni 10 segundos para conseguir una idea. El aborto.

Muchos pensareis que dar tanto la vara con el tema de la reforma de la ley del aborto es solo una cortina de humo del gobierno para que no nos acordemos del paro, los impuestos, los bancos, los desahucios… (así podría seguir un rato largo, pero no es el tema). Sin embargo, aunque así fuera, es muy lamentable que se plantee eliminar derechos sólo porque la mala gestión está arruinando a la clase política y, especialmente al Ejecutivo.

Sí, puede que a muchos les pese, pero el aborto es un derecho. Ningún científico ha conseguido demostrar en qué momento un feto es un ser humano, no sabemos si es en el segundo uno o en la semana 22. Este argumento que esgrimen todos los autodenominados "provida" no es válido. No se puede legislar por la fe de algunos cuantos. Es más, no se puede imponer la fe.

Sería maravilloso vivir en un mundo en que todos somos lo suficientemente perfectos como para no cometer errores, pero no es así. Hay embarazos no deseados todos los días. Permitir el aborto sólo asegura permite a las mujeres decidir si quieren o no ser madres, independientemente del imprevisto surgido.

Yo no creo que sea "bueno" que una mujer aborte pasado un plazo (Empar Pineda me comentó en una entrevista que para ella no se debería abortar cuando el feto puede sobrevivir fuera del cuerpo de la madre, me parece sensato). Pero tampoco creo que ninguna mujer pueda se obligada a ser madre. Ser mujer no es sinónimo de ser madre.

La realidad es que el aborto existe y prohibir no es la solución. Abortar es tomar una decisión complicada en algunos casos (en la mayoría, me atrevería a decir). No es un plato de gusto para ninguna. Por eso no entiendo la necesidad de algunos de limitar ese derecho adquirido con los años por la mujer; como si todas fuéramos asesinas en potencia a las que hay que atar corto.

Es como si de golpe y porrazo algún genio propone eliminar el divorcio porque el matrimonio "es sagrado" y no debe romperse. ¿A que nadie se lo ha planteado? O prohibir los preservativos, porque las relaciones sexuales sólo deben estar orientadas a procrear. O beber alcohol porque en algunas religiones está, digámoslo así, desaconsejado.

No se puede legislar con la religión en la mano, sino con el raciocinio. Prohibir nunca ha sido la solución. Pasa lo mismo con las drogas, el hecho de que no sean legales no significa que haya que cerrar los centros de ayuda a drogodependientes.

Nuestra sociedad debe ser lo suficiente madura y responsable para superar la hipocresía. Ocultar las realidades sólo las acentúan. ¡No retrocedamos!

sábado, 12 de enero de 2013

Año nuevo, medio nuevo

El 12 de enero de 2012, reuní a algunos de mis mejores amigos y salimos a celebrar mi último jueves-noche-fiesta de "libertad" antes de empezar el año de máster en la Escuela de El País. Al final resultó que ni jueves, ni viernes y casi ni sábados pude desenchufarme de mis responsabilidades. De hecho, no tuve tiempo ni de actualizar este pedacito de mi que es el blog. 

Hoy, 365 días después, ya no tengo esa ilusión al empezar un curso nuevo, tengo la ilusión de comenzar a formar parte de un nuevo medio: El Huffington Post

Sé que, casi con toda seguridad, este empleo es algo temporal, pero tengo la intuición de que justo ahora, pocos días después de tomar las uvas para recibir el nuevo año, algo bonito comienza en mi vida. 

También sé que va a ser difícil. No este año, que ya lo tengo solucionado, sino los que le siguen. Sin embargo, por primera vez en muchos meses, me he quitado la angustia que me rodea, la incertidumbre que me aborda en cada esquina y la tristeza que se respira en las calles de España. Se acabó. Voy a volver al campo de juego. 

Se terminó estar asustada. Se acabó el pensar continuamente en el futuro. Voy a vivir mi presente y voy a hacerlo con todas las fuerzas que he conseguido recordar que algún día tuve. 

Como solía hacer cuando escribía por aquí con más regularidad, hoy quiero dedicar este post a mis nuevos compañeros, a los chicos y las chicas del periódico. 

Pero también quiero recordar a mis compañeros del Equipo A y del proyecto de digital (Victoria, Manolo y Álvaro incluidos), que esta vez, además de los de siempre (mi grandísima familia y amigos), ellos me han hecho volver a sentirme potente, enérgica y valiosa. 

A partir de aquí, más y mejor.


lunes, 2 de julio de 2012

Un respiro


Tras meses, o mejor dicho, años,  padeciendo el ataque de los medios que vaticinan el apocalipsis económico de este país, parece que por fin los españoles se toman un respiro. 

Aun no siendo muy partidaria del espectáculo del fútbol  (me recuerda más al pan y circo de los romanos de lo que pensaba), ayer me di cuenta de que para muchos de nosotros esa alegría por la victoria de la selección no lo es tanto por la excelencia del equipo que nos representa, sino porque por fin, después de mucho tiempo, hay una buena noticia.

Curiosamente hoy comienzo mis prácticas en El País. Me han situado en la sección de domingo, lo que significa que podré desarrollar temas sin preocuparme tanto de la actualidad más inmediata. Podré (o eso creo) contar cosas ‘bonitas’.

Siempre he creído que el mundo necesita estar más informado sobre lo que pasa alrededor  y lo sigo pensando. Pero la prima de riesgo no es lo único que está sucediendo. Hay lugares del globo donde la gente sigue muriendo de hambre (desde hace mucho tiempo), hay sitios donde los homosexuales se tienen que esconder, hay naciones donde las mujeres no pueden enseñar más que sus ojos cuando caminan por la calle.
De pronto no solo no paramos de mirarnos al ombligo, sino que nos preocupamos de la única cosa que seguro que no podemos controlar, los famosos mercados.

Obviamente tampoco podemos controlar a Cesc o Casillas, son seres humanos libres (y con mucho más dinero que los demás para hacer lo que les viene en gana, por cierto), pero gracias a esta competición ‘futbolera’, muchos de nosotros hemos dejado un poco de lado la obsesión por salir de la crisis y hacer bien nuestros trabajos para seguir pagando la hipoteca. Hemos hecho un hueco para los amigos y la familia.
 
Ayer vi el partido con mis amigos y uno de ellos comentó: “Parece Noche vieja, todos besándonos y llamándonos por teléfono”. Creo que aunque odie el negocio del fútbol, tengo que admitir que este respiro nos ha venido bien a todos.

Ahora solo falta que los jugadores repartan un poquito de lo que han ganado… Pero ese es otro tema.

jueves, 23 de febrero de 2012

Esperanza

Hace meses, cuando la crisis ya dejó de ser una noticia y empezó a ser el azote de muchas familias e individuos en España, empecé a darme cuenta de un fenómeno, que no es nuevo en la historia pero sí para mí.

A menudo carecemos de empatía (de hecho carecemos de empatía casi siempre) y no somos capaces de ver más allá de una cartilla del banco en números rojos, un deshaucio o un aumento indiscriminado de los parados que empiezan a quedarse sin apoyos económicos.

Todo eso no sólo afecta en lo visible de la vida cotidiana, sino en lo más profundo de todos los que lo viven, en sus estados anímicos y psicológicos.

Ya comenté en su día mis sensaciones al sentirme absolutamente inutil dentro de la sociedad y, lo que es peor, al no poder hacer nada para remediarlo. Pero cada día que pasa miro a mi alrededor y contemplo horrorizada que cada vez es peor.

Los políticos hablan todo el rato de dinero, trabajo, agencias de calificación y, para variar, se echan la culpa unos a otros. Sin embargo, muy pocas veces he oído a ninguno preocuparse de verdad sobre la situación real de los afectados por la crisis.

Para los chinos, el año del dragón (en el que estamos) es un año de incertidumbre y cambio y sólo espero que esas dudas ante lo que se viene y esos cambios no sean a peor sino a algo mucho mejor.

Es la primera vez que siento que la pena se cierne sobre todos. Aun estando en un buen momento profesional, tengo un sentimiento de angustia en el fondo de mi ser siempre que pienso en el futuro. Como yo, la mayoría de la gente que me rodea, de una forma u otra comienza a exteriorizar un nerviosismo que ha permanecido oculto durante los primeros años de recesión.

No quiero ser negativa, porque  como ya he dicho, tengo la esperanza de que las cosas empiecen  a mejorar para todos. Sin embargo, creo que hoy, más que nunca, tenemos que EMPATIZAR (sí, con mayúsculas). Tenemos que tender un brazo y poner el hombro al que está junto a nosotros, no solo porque en cualquier momento necesitaremos lo mismo, sino porque más que el dinero, las personas necesitamos tener esperanza.